¿De dónde viene la palabra ‘funambulista’?

Se tiene constancia de que el arte circense de caminar sobre una superficie mínima de apoyo ya se practicaba en la antigua Grecia, y fue muy popular entre los romanos, que denominaban a este tipo de acróbatas funambŭlus, de funis, ‘cuerda’, y ambulāre, ‘andar’. De este vocablo latino derivan funámbulo y funambulista, voces sinónimas para designar al que ejecuta semejantes ejercicios de equilibrio, el llamado funambulismo. Asimismo, contamos con el curioso adjetivo funambulesco, que define aquello que es raro o extravagante. Probablemente, por lo espectacular de estas funciones, que pueden llevarse a cabo sobre un alambre o una cuerda flojos –estos dibujan una ligera curvatura– o tensados. Sigue leyendo

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21 etimologías del cuerpo humano

En esta ocasión, os traslado al mundo de la anatomía humana. Porque quizá no sepáis que la razón de ser de muchas de las palabras que dan nombre a ciertas partes del cuerpo se deben a que los antiguos encontraron que la forma o la función que estas desempeñan les recordaba realidades u objetos cotidianos, y por ello decidieron bautizarlas, metafóricamente, del mismo modo. Un ejemplo simpático es el de pantorrilla, diminutivo de pantorra, que al parecer viene del portugués panturra, ‘barriga’: así, la pantorrilla no es otra cosa que la barriga de la pierna. Veamos a continuación la curiosa etimología de otras veinte voces: Sigue leyendo

¿Qué es un extranjerismo crudo?

Es la palabra o la expresión de una lengua que se usa en otra manteniendo su forma original, por ejemplo, las voces inglesas paddle y bypass. No obstante, algunos extranjerismos crudos sufren con el tiempo una adaptación en el idioma que los ha acogido, y por eso en español  ambas palabras las vemos escritas y registradas en los diccionarios como pádel y baipás. Los académicos de la lengua recomiendan evitar el empleo de extranjerismos crudos cuando existe la versión adaptada o el equivalente en nuestro idioma, caso de correo electrónico por email. A continuación, ofrezco seis extranjerismos crudos –y su origen–con los que nos topamos con frecuencia. Sigue leyendo

El origen de la palabra ‘idioma’ y otras cinco etimologías

IDIOMA. El origen de este término hay que buscarlo en el latín tardío idiōma, con el valor de ‘peculiaridad de estilo’. En griego, de donde procede esta voz latina, el ídios hacía referencia a lo ‘propio’ o ‘particular’ de uno; así, para los antiguos helenos el René Quirós_ idioma.pngidíōma era un ‘medio de lo propio o particular’, o sea, la forma específica de hablar de una persona o el estilo literario de un escritor. Con este sentido evolucionó a ‘lenguaje propio de una nación’. En español, la palabra idioma aparece documentada por primera vez con esta última acepción en el Quijote (capítulo VI de la primera parte), donde Cervantes la pone en boca del cura Pedro Pérez: “Ahí anda el señor Reinaldos de Montalbán con sus amigos y compañeros, […], y en verdad que estoy por condenarlos no más que a destierro perpetuo, siquiera porque tienen parte de la invención del famoso Mateo Boyardo, de donde también tejió su tela el cristiano poeta Ludovico Ariosto; al cual, si aquí le hallo, y que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno, pero, si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza”. Sigue leyendo

¿Cuál es el origen de la palabra ‘bandera’?

Deriva esta voz de banda, en su acepción de ‘grupo armado de personas’. Se denominó así a estas tropas combatientes porque, para distinguirse de los enemigos y reconocerse entre sus propios miembros, acostumbraban a llevar fajas o cintas identificativas, las llamadas bandas, del latín bandum, voz tomada del gótico bandwō, que significa ‘signo’ (también el vocablo bando, con el significado de ‘facción’ o ‘partido’, hunde sus raíces en este término). Más adelante, cuando estas señales distintivas se colocaron en puntos más visibles, como la punta de las lanzas, y adoptaron distintos tamaños y formatos, pasaron a llamarse banderas. Sigue leyendo

¿Cuál es el origen de la palabra ‘relámpago’?

Es posible que al pronunciar esta palabra tan expresiva se forme en nuestra mente la idea de que relámpago se forja a partir del prefijo re-, que puede indicar intensidad; -lamp-, que como lámpara implica luz; y -a(m)pago-, de apagar. Salvo por esto último (-ago es una terminación del verbo antiguo relampagar), vamos muy bien encaminados, porque dicha voz hunde sus raíces en el griego lampein (‘refulgir’), del que proceden la voz latina lampas (‘antorcha’) y el verbo lampare, que significa ‘iluminar’, ‘brillar’, ‘fulgurar’.  Sigue leyendo