El origen de las voces ‘yanqui’, ‘planeta’, ‘veterinario’, ‘margarina’ y ‘cortesana’

YANQUI. Esta voz resulta de la castellanización del anglicismo yankee, término con el que los colonos británicos denominaron a los holandeses que en el siglo XVII se usa.pngestablecieron en suelo norteamericano para fundar Nueva Ámsterdam (en el extremo sur de Manhattan, isla que hoy constituye un barrio de Nueva York). Yankee proviene del holandés Jan Kaas, cuyo significado literal es ‘Juan Queso’, sobrenombre despectivo que hacía referencia a la afición de los neerlandeses por este alimento. Aunque hay quien defiende que procede de la forma diminutiva de Jan, esto es, Janke, ‘pequeño Juan’ o ‘Juanito’. En cualquier caso, más adelante, durante la guerra de Secesión, dicho apelativo fue adoptado por los confederados del sur para referirse a los unionistas, y, andando el tiempo, ya en el siglo XIX, fueron diversos los pueblos hispanoamericanos que se apropiaron del término para emplearlo como sinónimo de estadounidense. 

 

PLANETA. «Cuerpo celeste sin luz propia que gira en una órbita elíptica alrededor de planets.pnguna estrella…». Con estas palabras define el Diccionario esta voz. Precisamente fue el movimiento, en apariencia caprichoso, de esos puntos luminosos sobre un fondo de estrellas fijas el que llamó la atención de los antiguos astrónomos griegos. Por esa razón, los denominaron asteres planetai, ‘estrellas errantes’. Entonces se ignoraba que esos puntos en el firmamento no poseían fuentes de energía interna, por lo que no podían emitir luz; únicamente reflejaban la que les llega del Sol. Más tarde los helenos simplificaron el nombre a planetes, derivado del verbo planasthai, ‘caminar errante’, como el que los griegos veían en un viajero o un vagabundo. En el siglo XVII, el término adoptó un sentido más científico: ‘cuerpo celeste que gira en torno al Sol’. Hoy sabemos que los planetas no son exclusivos del Sistema Solar: a fecha de 1 de septiembre de 2018 se han descubierto 3.823 exoplanetas.

 

VETERINARIO. Este término se remonta a la antigua Roma, donde los primeros profesionales entregados al cuidado de la salud de los animales se dedicaban vet.pngprincipalmente a las veterīnae o veterina, ‘bestias de carga’. Estas eran aquellas que por su avanzada edad habían sido retiradas de sus obligaciones. Era el caso de los caballos que servían en las legiones del Imperio: una vez agotada su lozanía, ya no eran aptos ni para la monta ni para la guerra ni para las carreras, de modo que eran destinados a la carga y el transporte. Así pues, en sus inicios, el veterinarius se encargaba de curar a dichos animales viejos, más propensos a sufrir todo tipo de achaques. Esto explica la etimología de veterīnae, derivado, a su vez, de la voz vetus, que no significa otra cosa que ‘viejo’ y de la que proceden también vetusto y veterano.

 

MARGARINA. Que este producto esté hoy en nuestras cocinas se lo debemos a Napoleón margarina.pngIII, quien, en 1869, se propuso dar con un alimento para sus tropas que sustituyera la costosa mantequilla, pero que conservara sus características organolépticas y sus propiedades energéticas. El químico Hippolyte Mège-Mauriez logró dar con un sustitutivo que llamó oleomargarine –más tarde acortado como margarine–, porque se inspiró en el nombre con que en 1813 Michel Eugène Chevreul bautizó el ácido margárico (del griego margarón, ‘perla’, por el brillo nacarado de sus cristales) que creyó haber aislado en grasa de cerdo. Años después se supo que no era un compuesto puro, sino una mezcla de ácido esteárico y ácido palmítico.

 

CORTESANA. Designa a la prostituta culta y refinada. Su origen lo proporciona Covarrubias en su Tesoro de la lengua española (1611): “La mujer libre que en la guerra rome.pngseguía la cohorte, lo cual era permitido para evitar mayor mal; de allí les quedó el nombre de cortesanas a las que en la corte viven licenciosamente, unas más que otras, por admitir gentes de diversos estados y calidades”. Así, este término nació como eufemismo para mujer pública y deriva de corte, del latín cohors, ‘unidad táctica del ejército romano’, esto es, cohorte. Con el tiempo, cohors significaría ‘tropa que rodea a un mando’ y, de ahí, ‘comitiva de un rey’.

 

 

 

 

 


Nota: Publiqué este artículo en la sección «De palabras» de la revista Preguntas & Respuestas de Muy Interesante (n.º 49, 2018).

 

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