Perros y gatos en ocho dichos populares

1. ATAR LOS PERROS CON LONGANIZAS

Expresión irónica que alude al derroche desmesurado. Su origen hay que buscarlo en la localidad salmantina de Candelario, célebre por sus embutidos. Allí vivió entre los siglos atar perros longanizaXVIII y XIX un acaudalado fabricante de chorizos llamado Constantino Rico, conocido popularmente como el Tío Rico, el Choricero. Un día, una de las empleadas que trabajaban en su taller, cansada de las constantes travesuras de un perrillo de la casa que por allí corría, decidió atarlo a la pata de un banco con lo primero que encontró a mano: una larga ristra de longanizas. El hijo de una obrera que en ese momento entró para dar un recado a su madre vio, con estupor, al can sujeto con embutidos y salió disparado de allí para pregonar a los cuatro vientos que en casa del Tío Rico ataban a los perros de esa guisa. En el pueblo, el episodio se interpretó como un reflejo de la opulencia que gastaba don Constantino.

 

2. SABER MÁS QUE EL PERRO PACO

Se dice de quien posee una gran inteligencia natural. Al parecer, el protagonista de este dicho fue un perro callejero en el Madrid del XIX que por su simpatía e ingeniosas gracias fue acogido en los cafés y tabernas de moda, e incluso teatros, donde se ganó el favor y cariño de numerosas personas, entre ellas toreros famosos y otras celebridades. Fueron tan extraordinarias las aventuras de Paco, pues así fue apodado el can, que hasta hubo periódicos que se hicieron eco de ellas.

El perro Paco
Ilustración de la época del marqués de Bogaraya en compañía de Paco en el madrileño Café de Fornos.

 

3. ECHARLE A UNO LOS PERROS

Esta frase, con la que se da a entender que alguien está siendo objeto de bronca o vituperio, proviene del mundo taurino: antaño era costumbre soltar perros, por lo común alanos, en la plaza cuando el toro se mostraba manso. Así, los canes, adiestrados para este fin, azuzaban al animal para embravecerlo. No obstante, otra hipótesis sostiene que el dicho podría hundir sus raíces en la conquista del Nuevo Mundo, donde los españoles acosaban con jaurías de perros a los indios.

echar los perros.png

 

4. LOS MISMOS PERROS CON DISTINTOS COLLARES

Se emplea cuando solo cambian las cosas o las personas, pero no su esencia o sus ideas. En verdad, aunque nuestra querida mascota aparece citada en el dicho, en su origen este nada mismos perros distinto collartiene que ver con el perro. Se trata de una frase que supuestamente pronunció el rey Fernando VII en 1823, mientras pasaba revista en Madrid al nuevo Cuerpo de Voluntarios Realistas, surgido tras la disolución de la milicia madrileña a causa de la entrada del ejército francés.
Se cuenta que cuando el monarca observó a los soldados allí alineados, reconoció entre ellos a muchos de los antiguos milicianos. A esto se volvió al dignatario que lo acompañaba y le soltó en tono burlón: «¡Pero si son los mismos perros con distintos collares!».

 

 

5. PONERLE EL CASCABEL AL GATO

Se recurre a este modismo cuando alguien acomete una empresa arriesgada en pos del bienestar común. Halla su origen en la fábula de Esopo Los ratones y el gato (277) quecascabel gato.png el teólogo y poeta inglés Odón de Cheriton recogió en el Libro de los gatos en el siglo XIII y que fue traducida al castellano cien años después. En ella, unos ratones, hastiados por el constante acoso que sufren por parte del gato de la casa, se reúnen para decidir cómo guardarse de él. Finalmente, resuelven colgar al felino una campanilla en el cuello para anticipar sus movimientos. Llenos de alborozo, los roedores celebran la resolución, hasta que uno hace la gran pregunta: «¿Quién le pone el cascabel al gato?». También han adoptado la expresión otras lenguas como el inglés (to bell the cat) y el alemán (der Katze die Schelle umhängen).

 

 

6. LLEVARSE EL GATO AL AGUA

Este modismo señala que se sale airoso de una disputa o de una situación difícil. Así, sin más, podría pensarse, para explicar el origen del dicho, en la dificultad que entraña tratar de meter en el líquido elemento a un felino, por naturaleza, poco dado a mojarse. Y, de hecho, a tal conclusión llegó Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana (1611): «Antiguamente debieron de usar cierto juego en la ribera del río con un gato, y ganaba el que lo metía dentro de él; pero como se defiende con uñas y dientes, era dificultoso y peligroso».
No obstante, según la tesis más aceptada, la locución hace referencia a otro juego que ya practicaban los griegos y que los romanos llamaron funis contentiosus: variante de nuestro tira y afloja, consistía en que dos equipos tirasen cada uno del extremo de una soga. En ocasiones, la cuerda estaba situada sobre un charco que separaba a ambos grupos. Y resultaba vencedor aquel que conseguía arrastrar al contrario a gatas hasta los dominios del agua.

tira y afloja.png

 

7. DAR GATO POR LIEBRE

Decimos esta frase cuando nos dan un producto diferente, en general de calidad inferior, al que hemos solicitado. El dicho alude a una pícara costumbre que adoptaron antaño algunosgato por liebre
venteros y mesoneros: la de engañar a sus clientes sirviéndoles gato en lugar de liebre, conejo o cabrito, o haciendo pasar asno por ternera. Para ello, adobaban la carne para enmascarar su sabor. Pero la artimaña era sobradamente conocida, y se cuenta que la desconfianza de los comensales era tal que recurrían a una especie de conjuro antes de hincarle el diente: «Si eres cabrito, / mantente frito; / si eres gato, / salta del plato». Por supuesto, la carne no se movía de donde estaba, de modo que al final se comía lo que  hubiere, ya fuera bueno o malo.

 

8. AQUÍ HAY GATO ENCERRADO

Expresión con la que se da a entender que existe una sospecha fundada sobre las verdaderas razones de un hecho. Aquí la palabra gato debe entenderse en su acepción de gato encerrado‘bolso o talego en que se guardaba el dinero’, muy extendida durante los siglos XVI y XVII.
Así es, pues, como explica el erudito Covarrubias en su citado Tesoro, estos bolsones de dinero se llamaban de este modo porque se hacían de «los pellejos [de gato] desollados enteros sin abrir». Por ello, y como es de suponer, estos gatos llenos de dinero se ponían a buen recaudo para evitar que fueran sustraídos. De ahí el sentido del dicho.

 

 

 

 

 


Nota: este artículo lo publiqué en la sección «De palabras» de la revista Preguntas & Respuestas de Muy Interesante, n.º 37 (2016). Ilustración de Carlos Aguilera.

P&R_MUY INTERESANTE 37.png

 

 

 

 

 

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