¿De dónde viene la expresión ‘darse con un canto en los dientes’?

Con esta frase figurada manifestamos estar conformes con los resultados de algo que, sin ser muy buenos, son menos adversos de lo esperado. Cabría pensar que su origen no va más allá de su sentido literal, interpretable como una caída de bruces en la que nos dejamos parte de la dentadura, aunque el desenlace podría haber sido mucho peor.
Sin embargo, este modismo hace referencia a cierta ceremonia que los antiguos pueblos árabes y judíos realizaban cuando sobrevenía alguna adversidad o cuando buscaban el favor divino. Para ello, se golpeaban el pecho con un canto, entendiendo este en su acepción de ‘trozo de piedra’. De ahí que antaño el dicho fuera darse con un canto en el pecho.
La costumbre pervive hoy en la liturgia cristiana: cuando los fieles entonan el mea culpa, la oración se acompaña con tres golpes leves en el pecho que se hacen con la mano, en señal de penitencia.

San Jerónimo penitente en éxtasis
«El penitente san Jerónimo en éxtasis» (ca. 1505-1510), de Luca Signorelli.

 

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